P
arece que hemos encontrado la solución, eso de boicotear los Juegos Olímpicos en serio va a ser que no. Hay demasiado orgullo y presupuesto metido en ello, de hecho parecen más importantes esas dos cosas que la vida o el esfuerzo de los deportistas.
Quedarnos sin subir al podio ¡Menuda tontería! bajaríamos en el ranking medallero de los juegos y nuestro vecino del norte o del sur nos pasaría ¡Ni hablar!
¡Solución! hacemos un montón de ruido diciendo que no vamos a ir a la ceremonia inaugural que nuestro super presidente o primer ministro no se va a ir a China para la ceremonia para calmar los ánimos ¡menuda tontería!
Un boicot de verdad es cuando prohibes que ningún deportista ni ciudadano visite el país durante ese evento y, sobre todo, cortas la señal de televisión de dicha competición, porque lo que más duele son los ingresos publicitarios.
Pero no, vamos a hacer un boicot de salón, no irán nuestras primas donas, haremos mucho ruido y después nuestros deportistas desfilarán con nuestra bandera en la ceremonia, ganarán las medallas que tengan que ganar, nuestro himno sonará igual de fuerte por sus victorias.
Como dije en el primer post sobre este tema, hagamos lo que hagamos, con cuidadito y sin enfadar mucho a China que es muy grande y si se enfada de verdad todavía nos quedaremos sin juguetes, ordenadores, etc.
Los juegos olímpicos de China: a capear el temporal
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
Archivado bajo: Actualidad, Internacional, Opinión, democracia, deportes, derechos, política | Etiquetado: Boicot, China, Juegos olímpicos, Parlamento europeo







