España es una superpotencia en los Juegos paralímpicos… pero no llega al nivel que le tocaría en los olímpicos.
Nuestros paradeportistas demuestran que a esfuerzo por superación nos gana muy poca gente. También supongo que ayuda los medios y apoyo que encuentran, lo cual también califica a su entorno como positivo retador e inconformista, lo que facilita su constancia y dedicación.
En contraposición están nuestros deportístas olímpicos, todos ellos merecen nuestra admiración, los que han llegado a sus objetivos y les ha lucido, los que también han llegado y no les ha lucido, y los que no han llegado. Todos merecen nuestra admiración por dedicación y sacrificio.
Pero el hecho de que España no llegue al nivel deseado en las olimpiadas viene a transmitir que la gente simplemente excelente provoca envidias, recelos, desconfianza y aislamiento. En los últimos años deportistas populares y con carisma como Rafa Nadal y Gasol están ayudando a enderezar esta tendencia, a pesar de que gente como Fernando Alonso no sería nadie si Lobato no fuera tan tremendamente simpático y entusiasta.
En muchos países se idolatra a los deportistas excelentes incluso si son insoportables, se les admira, sigue y emula.
En España además si el deporte no es de sillón la cosa no tira, no nos importa un pimiento los deportes que nos se pueden disfrutar con cerveza y ganchitos. En los países verdaderamente deportivos se valora más el esfuerzo de superación que las horas de televisión.
De todas maneras si además son simpáticos mejor.
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