¿Es bueno que nos tengan controlados?

Últimamente se está hablando mucho sobre las acciones que los países van a emprender para controlar el uso que hacemos de las redes P2P con el fin de salvaguardar los derechos de autor.

La discusión, tomando ese principio como base, salta hasta centrarse en lo que se viene a llamar la neutralidad de la red, tomando la red como el “suelo” sobre el que ocurren las cosas. Es evidente que nadie puede culpar al suelo de que un ladrón corra por encima suyo o que una persona asesine a otra apoyándose en él, nadie puede culpar al suelo de ser un colaborador necesario para la comisión del delito.

El problema es que aunque Internet es el suelo de la vida virtual, todavía a día de hoy se pueden ubicar Monstruos-Gran-Hermano en puntos clave de la red para que cualquier cosa que se apoye en el suelo virtual esté controlada.

Pero el tema del control, como casi todo (el botox es una toxina que mata pero que embellece) tiene sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Se evaluó el proyecto de autenticación biométrica voluntaria para no hacer cola en los aeropuertos, hay software para localizar portátiles robados, o coches robados, las etiquetas RFID pueden mejorar la logística de nuestras empresas dramáticamente pero a la vez pueden servir para localizarnos nada más pasar por un arco de control de productos en cualquier tienda.

Mi apuesta es que, en el futuro, sin lugar a dudas, estaremos más identificados que lo que estamos ahora, la duda es como vamos a limitar el vínculo entre la identificación y el control. Un buen principio sería diferenciar entre el control a priori y a posteriori. Si una persona es ladrón que esté más controlado, sino que solo esté identificado.

El problema adicional es que, desde hace décadas, nos hemos dedicado a desarrollar técnicas de predicción del comprotamiento, por ejemplo en el márketing. Hay un montón de empresas que las aplican mal, pero no dudemos que hay quien la aplica bien también. Especialmente en la banca la información de las tarjetas de crédito es un pozo sin fondo de información de los hábitos de consumo… y movilidad… y ¿vicios? ¿Qué pasaría si utilizasemos para predecir la propensión al delito? De hecho ya se hace. Y cuanta más información exista, más se hará. Y se hará buen uso de ello… o malo.

¿Estamos dispuestos a ser honestos y, además, a parecerlo?¿Estamos dispuestos a que, aún pareciéndolo, nos controlen?

¿Serán mayores los beneficios que los perjuícios?¿Aun siendo mayores los beneficos, serán asumibles los perjuicios?

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