Colofón de las Olimpiadas: de Gemma Mengual a Almudena Cid

Parece que terminamos estas olimpiadas con sabor agridulce. Las grandes gestas en ciertos deportes se han compensado con algunas expectativas no cubiertas.

La falta de medallas en atletismo ha sido una puñalada que nos ha dolido mucho en el corazón y en el medallero.

De todas maneras me gustaría felicitar a todos los representantes españoles, como no a los medallistas, pero también a esos cuartos puestos que nos han rasgado el alma a nosotros y más aún a ellos. A los cuartos puestos (y algún quinto o sexto y alguna caída) me gustaría hacerles un reconocimiento especial. Oscar Pereiro, Gomez Noya y Raña, Juan Carlos Higuero, Marta Dominguez, María Vasco y muchos otros son personas que han dedicado años a la preparación de estos juegos y que no han obtenido sus resultados para España, pero sobre todo para si mismos.

Creo que pocos deportistas de sillón se pueden imaginar lo que significa no cumplir con tus propias expectativas en unos Juegos Olímpicos después de trabajar años para ellos.

Por otro lado tenemos a las dos mujeres citadas en el título Gemma y Almudena. Creo que deben ser ejemplo de excelencia y esfuerzo tanto para sus compañeros como para el resto del país. Son dos excelentes deportistas, si entiendo bien que se retiran después de estas olimpiadas, que han demostrado tenacidad contra viento y marea, que han creado escuela y que, además, han logrado acercar un poco sus personalidades a la gran audiencia.

A veces consideramos a las deportistas como auténticos monstruos, eso del deporte como que pega más para los hombres. También tenemos la imagen de las antiguas niñas de Alemania del Este sin expresión en la cara. Gemma y Almudena, desde mi punto de vista, han logrado llegarnos un poco más al corazoncito, demostrando que esto del deporte es para personas con disciplina y corazón a la vez.

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