A Michele

lazo-negroAl llegar a Cadaqués hacía mucho viento, mucho, mucho viento. Y mal tiempo.

Era un viento huracanado, excepcional, como la ocasión que nos llevaba allí.

Sería para arrancarnos la tristeza de la mente, el viento. Sería para acercarnos los deseos de los que no podrían asistir.  Sería por la emoción de reencontrarse otra vez con su madre a la vez de alejarse de los que se quedan aquí.

Sería por la liberación de un alma tranquila. Sería para estar en primera fila del encuentro con él.

Hacía mucho,  mucho,… mucho viento. Cadaqués sabe acompañar en una ocasión así.

Amaneció de nuevo. El  viento  seguía, pero el día era sereno. Haciendo honor a su carácter, a su estilo. Nos recibía. Su padre, sus hermanos, su esposa, estaban impregnados de la serenidad que mantuvo hasta llegar aquí.

Estoy convencido que ese día viví más su amable “hasta luego” que nuestro triste adiós.

 

 

Ejemplo+educación=Familia+amor

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