El poder de la mujer

Mujer trabajadoraDejemos de lado los chascarrillos sobre el sexo débil y el sexo fuerte. Sobre quién lleva los pantalones en casa y sobre el chiste de “Yo siempre tengo la última palabra,… si cariño”.

El voto femenino que nos parece algo evidente hoy en día, pero en España llegó realmente con la democracia después de la dictadura.

La incorporación al mundo laboral viene de lejos… depende a qué mundo nos refiramos. Todavía hoy el techo de cristal es una realidad, cada día más sutil, pero sigue existiendo.

La legislación actual provoca que las madres acaben exhaustas anímicamente después de tener que “abandonar” a sus hijos a los cuatro meses de nacer con parientes o personas de servicio, los unos deben hacer un esfuerzo que no les corresponde, las otras no aportan la sensación de seguridad como para que las madres puedan rendir al ritmo de su compromiso laboral o su interés (que nadie se equivoque, no digo que rindan poco y menos que no se merezcan cualquier tipo de facilidad o consideración).

En países como España, si queremos romper el techo de cristal, debemos defender el compromiso de las mujeres con su maternidad cuando lo necesitan y con su actividad laboral cuando se sienten preparadas para retomarla.

Veamos el protagonismo de las mujeres desde una perspectiva más global, si nos limitamos a España parece que la cosa avance lento.

Trabajo desde hace meses en Turquía, país musulmán, en una compañía que tiene 3 de sus principales directivos (incl. CEO) hombres y 4 mujeres. El desarrollo social femenino va más allá de lo laboral. Todavía, por no decir cada día más, se ven más mujeres con la cabeza cubierta como reflejo de una vuelta al islamismo, a la vez que la nueva generación de mujeres universitarias no quiere ceder ni un ápice en sus derechos adquiridos.

Turquía es solo uno de los países donde estas tendencias están floreciendo, tendencias que a nivel global era una característica de la “excepción occidental”-si me apuráis ni siquiera en latinoamérica se puede considerar que las mujeres sean tratadas como los hombres, lo cual reduciría la “excepción” a 600 Millones de habitantes sobre 6.000.

Cuatro de los Objetivos del Milenio de la ONU reflejan esa presión hacia el avance no solo desde los países desarrollaros sino también en los más pobres:

  • Igualdad entre los géneros
  • reducir la mortandad entre los niños
  • Mejorar la salud amterna
  • Combatir el VIH/SIDA (dadas las prácticas sexuales en países subdesarrollados este objetivo está directamente ligado a los derechos de las mujeres)

El siguiente eje del incremento de poder tiene una perspectiva distinta, casi perpendicular con la anterior, pero muy relacionada.

En los países desarrollados el % de familias monoparentales se está incrementando. Datos de 2007 de USA dicen que el 68% de los niños afro-americanos nacen de mujeres sin pareja, el 44% de los hispanos y el 29% de los blancos siguen la misma suerte. Es una tendencia que ha ido dramáticamente al alza en los últimos 30 años. En Europa la tendencia es similar.

Por regla general los niños suelen ser educados por su madre, estos datos ponen en referencia la enorme responsabilidad del sector femenino en la sociedad. Cada día más las nuevas generaciones tendrán como única referencia la figura materna.

No es de extrañar que Obama (esta idea es ampliamente comentada en los medios) se esfuerce por dar una referencia de unidad familiar a la comunidad Afro-americana.

El último eje de poder me viene de una reflexión de Tom Peters, gurú de las teorías de negocios. En una charla Peters seleccionó tres segmentos de población como los segmentos del futuro:

  • Los inmigrantes
  • Los jubilados
  • Las mujeres

Las mujeres, según Peters, llevan décadas gestionando el presupuesto familiar, son las especialistas en Comprar. Con su incorporación al mundo profesional las mujeres se revelan como expertas compradoras, saben negociar y gestionar valoraciones complejas no centradas exclusivamente en el binomio calidad-precio, establecer relaciones win-win con proveedores y desarrollan de forma natural colaboraciones para aprovisionarse.

Personalmente trabajo con la hipótesis que hombres y mujeres no somos iguales (cuidado, derechos y obligaciones si) pero tenemos en promedio los mismos “kilos” de capacidades… aunque sean diferentes. Doy por sentado que esos mismos “kilos” de capacidades tienen además el mismo valor y se tienen que pagar por igual.

Tenemos la obligación de apoyarlas y apoyarse a si mismas en ello, no solamente con esos 20 minutillos…

A los hombres nos va a sorprender que una avalancha de mujeres nos desplace de muchas actividades profesionales irremediablemente y a todos los niveles, son y serán mejores (pongamos… en la mitad de las actividades profesionales).

Nos va a sorprender que las nuevas generaciones estén educadas en valores más femeninos, aunque de una nueva feminidad mucho más luchadora.

Nos va a sorprender que con nuestro trabajo tengamos que pagar sus bajas maternales para que después nos hagan la competencia.

Pero es que todos, hombres y mujeres, descendemos de madre.

Solo hay una solución posible… ¡Hombres! ¡A los delantales!

PD: no sé el origen de la foto, creo que la imagen es interesante aunque no me vinculo con sus autores puesto que no sé quienes son.

2 comentarios

  1. deberias informarte mejor… el voto femenino en España viene con la II República.

    El cartel es el “We can do it”, un famoso cartel británico animando a las mujeres a ocupar los puestos de los varones en las fabricas durante la II Guerra Mundial, dado que estos se encontraban luchando en el frente.

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